Callosa de Segura Municipio Vega Baja / Ciudad cercana Orihuela | Provincia de Alicante



El municipio de Callosa de Segura, se encuentra ubicado a 16 metros de altitud sobre el nivel del mar, localizados en la estación de ferrocarril de la localidad, para ir aumentando considerablemente a medida que la población se va asentando en las proximidades de la Sierra. Su localización exacta queda definida en 38º 07’ 21” latitud norte y a 0º 52’ 47” longitud oeste.

El territorio principal en el que se enclava el núcleo urbano se divide orográficamente en dos zonas perfectamente diferenciadas: una en el extremo oeste del término municipal, donde al pie de ésta se localizada el asentamiento poblacional más importante, con altitudes sobre el nivel del mar que oscilan entre los 15 metros y los 525 metros. El resto del territorio no posee oscilaciones que merezcan especial atención.

El origen de los primeros pobladores de Callosa se remonta a la Prehistoria. Si bien se conocen yacimientos calcolíticos (3000 – 2000 a.C.), son los de la Edad del Bronce (1800 – 1200 a.C.) los verdaderamente relevantes y significativos. En efecto, los yacimientos conocidos como Laderas del Castillo son un valiosísimo exponente de la Cultura de El Argar, habiendo proporcionado una rica variedad tipológica de materiales que, en la actualidad, se exponen en el Museo Arqueológico Municipal.

Durante las épocas ibérica y romana nuestra ciudad también estuvo ocupada, existiendo abundantes restos que así lo confirman.

La ocupación árabe se produjo en momentos tempranos, conservándose los restos de un castillo y de su complejo sistema defensivo de finales del siglo IX principios del siglo X, sitiado por Abderramán III en el año 924 ante la sublevación de Al-Aslami, señor de Qalyusa. Recientemente se han podido descubrir, en varias excavaciones arqueológicas, la necrópolis y diversos vestigios de esta alquería islámica.

De esta etapa musulmana está arqueológicamente constatada su pervivencia hasta la dominación almohade, es decir finales del siglo XII – comienzos del siglo XIII. Sería precisamente en la segunda mitad de este siglo cuando un rey cristiano, Jaime I, conquistó nuestra ciudad, concretamente el 11 de noviembre de 1265, festividad de San Martín, de aquí la adscripción de nuestra iglesia al Obispo de Tours.

Jaime I, Rey de Aragón, se la entregó a su yerno, Alfonso X El Sabio, por lo que pasamos a pertenecer a la Corona de Castilla hasta que, el 8 de mayo de 1296, Jaime II, nuevo rey de Aragón, volvió a conquistar Callosa, esta vez a los castellanos. Tras ocho años de discusiones con éstos, se produjo la Sentencia Arbitral de Torrellas el 18 de octubre de 1304, por la que definitivamente pasamos a formar parte de la Corona de Aragón y, por tanto, del Reino de Valencia.
Callosa siguió siendo un pequeño lugar, llamado Callosa de Orihuela, hasta que el 4 de noviembre de 1579 se consiguió la segregación de los oriolanos y se constituyó el primer Ayuntamiento independiente.

Gracias a un privilegio concedido el 18 de agosto de 1638 por el rey D. Felipe IV de Austria, Callosa fue elevada al rango de Villa y con el título de Real. Este mismo monarca le concedió entrada y voto en Cortes en 1645.

Cuando Fernando VII accedió al trono en 1808 le otorgó el título de Fidelísima, y el de Ilustre en 1825 cuando fue repuesto en el mismo.

Ya en el siglo XX, concretamente el 10 de noviembre de 1925, se publicó un Decreto elevándola a Ciudad, fruto de la visita efectuada por Alfonso XIII el 4 de abril de ese mismo año.

Te proponemos visitar los pincipales lugares, de acuerdo a los siguientes datos de interés:

Casco Antiguo

El casco antiguo de Callosa de Segura es uno de los mayores tesoros históricos, paisajísticos y culturales del municipio. La belleza de su patrimonio artístico y cultural ha hecho de este lugar un punto de referencia obligado para el visitante.

Podemos afirmar orgullosos que la ciudad ha sabido conservar su patrimonio y mejorarlo progresivamente con una perfecta sintonía con el pulso actual de una ciudad moderna e innovadora.

La configuración de las calles mantiene prácticamente el trazado de su época medieval, estando asfaltadas con el tradicional empedrado de de estos recorridos.

Sin duda alguna, el encanto de la visita al casco histórico reside especialmente en dejarse perder por el laberinto de calles y rincones, caminando sin rumbo definido y sin prisa.

Cabe destacar que, en el emplazamiento de la actual Iglesia Arciprestal de San Martín, existía primitivamente una pequeña mezquita y, gracias a las excavaciones efectuadas hasta la fecha, se ha podido comprobar la aparición de numerosos enterramientos musulmanes.

Existe un complejo entramado de calles pero, entre todas ellas, merece mención especial la Calle Mayor. Esta calle representa una de las arterías principales de Callosa de Segura y que, antiguamente, formaba parte del Camino Real que nos conducía hasta Orihuela y Cox. Estas calles se van ajustando a las curvas de nivel conforme se va ascendiendo en altura, por lo que el trazado de las mismas le confiere un aspecto totalmente irregular, y son generalmente estrechas. En la Calle Mayor encontramos la Plaza de la Iglesia o de las Cadenas, de donde parte la Calle la Corte (actualmente, la calle Francisco Pina Pina), otra calle emblemática de la localidad.

Por todo ello, el centro de Callosa de Segura representa un espacio lleno de magia que ofrece un recorrido encantador entre solemnes edificios y nobles iglesias y ermitas que no dejarán indiferente a los visitantes.

Historia de la Iglesia Arciprestal de San Martín

La Iglesia Arciprestal San Martín Obispo, es sin duda el edificio de mayor valor histórico y arquitectónico de nuestra ciudad como lo demuestra el hecho de haber sido declarado Monumento Histórico Artístico Nacional por Real Decreto 2865/1980 de 14 de noviembre.

El templo actual es la segunda de las edificaciones que sobre el mismo solar se han levantado en honor a su titular.
Los orígenes del templo de San Martín se remontan al 11 de noviembre de 1265, cuando el rey Jaime I el Conquistador dedica la mezquita a templo cristiano, y al coincidir el día de la entrada de tropas cristianas con la festividad de San Martín, se puso el nombre de dicho santo al primer templo de Callosa de Segura.

Luego vendría un templo gótico, cuya existencia duró de 1281 a 1494, que sería de una sola nave. Desaparecido aquel templo gótico, se empezó a construir la obra de fábrica actual, calificada como obra capital del Renacimiento español.

Se ignora el nombre del arquitecto que diseñó los planos, si bien la obra principal se terminó en el año 1553 por el maestro Alonso de Arteaga, tal y como atestigua una placa en la fachada original (actualmente en el interior del campanario).

El largo período de tiempo empleado en la construcción de nuestro templo ha permitido que en él estén representados diversos estilos artísticos: Gótico, Renacentista, Barroco y Neoclásico, aunque se puede afirmar de forma categórica que su fama se debe al excelente interior renacentista que posee.

El interior goza de gran equilibrio y unidad, no rotas por la decoración de estilo rococó a base de pan de oro que enmarcan las bóvedas, decoran los muros o culminan las claves con soles tallados en madera de los que penden ángeles que crean un cielo ficticio, típico de la teatralidad de un mundo barroco.

Lo que realmente llama la atención e imprime una belleza especial al conjunto son las 18 columnas de orden corintio que sustentan las bóvedas vaidas del templo, siendo seis de ellas exentas. Todo ello, unido a la igualdad de altura de las tres naves, dota al espacio interior de una diafanidad sorprendente. Tiene el estilo de las iglesias italianas del Cinquecento.

Además, existe un importante número de capillas o pequeños altares adosados a los muros laterales del templo, con escasa profundidad. Éstos albergan imágenes de gran belleza de los artistas más afamados. Entre los altares existentes podemos destacar:

Altar de la Macarena. Bendecido el 27 de marzo de 1999, el retablo es obra de los Hermanos Noguera de Espinardo, Murcia, siendo realizado en talla de madera, sobe tablero marino, con terminación en lámina de hojilla de oro envejecido. Formado por un altar, cuatro columnas corintias con hornacina y arco de medio punto. La imagen es de 1996, siendo completada, en 1997, con una corona realizada en pedrería y los ángeles en plata y, en 1999, con una diadema de plata maciza bañada en oro.
Altar de la Virgen de Fátima. Es una clara muestra de las capillas de la obra original. Alberga una imagen de dicha advocación, donada en octubre de 1951 por D. Fernando Barros Carvallo.
Altar Ntra. Sra. Del Rosario de la Aurora. Alberga la imagen de gran advocación callosina adquirida en 1940 para la Cofradía del Santo Rosario de la Aurora al Taller de Peris de Valencia por el Sr. José Cascales Salinas.
Altar de las Almas del Purgatorio. Es un magnífico lienzo del pintor Muñoz, costeado por D. Tomás Salinas Pastor en 1940, siendo uno de los que más devoción ha gozado entre los callosinos.
Altar del Ecce-Homo. Recoge la magnífica obra escultórica del Ecce-Homo que procesiona la cofradía del mismo nombre en Semana Santa. La talla es obra del escultor valenciano Félix Ponsoda y se alberga en un retablo realizado en 1951 por el escultor murciano José Noguera Valverde. Entre dos columnas corintias la hornacina y en su parte inferior sendos relieves sobre la caída y el calvario de Cristo en madera dorada y policromada.
Altar de San José. Tanto el retablo como la imagen son obra del artista valenciano José Rabasa Pérez realizado en 1959.
Altar de Santa María Magdalena. Alberga una magnífica imagen procesional de la santa, obra de Ignacio Pinazo Martínez, de Godella (Valencia) realizada en 1956.
Capilla de la Soledad. Este espacio fue la antigua sacristía hasta 1738. Alberga las imágenes de Ntra. Sra. De la Soledad, obra de los talleres Peris de Valencia de 1940, descansa sobre altar de mármol realizado en 1976 que ostenta el escudo de la ciudad en metal. Presidiendo el espacio se encuentra el altar de Nuestro Padre Jesús, imagen de talleres de Peris 1940 enmarcada en un sencillo retablo realizado en el año 1990 por el tallista murciano Juan Cascales Martínez. Ubicada bajo la mesa del altar de Nuestro Padre Jesús, se encuentra el altar del Santo Sepulcro, talla anónima de 1940 ó 1941.

Altar Mayor. Bajo el ábside semicircular de casetones se encuentra un tabernáculo que viene a suplir en enorme retablo barroco desaparecido. El actual es obra del retablista valenciano Francisco Garcés Martínez, realizado en 1965. En la parte derecha se encuentra una imagen del patrón de la ciudad San Roque, obra del mismo autor que el altar. En la parte izquierda del mismo se encuentra expuesta una de las joyas de la parroquia, se trata de la imagen del titular San Martín, Obispo de Tours, realizada en bronce cincelado y dorado al fuego. En la parte superior corona el altar, compuesto de un juego de columnas, la imagen de la Inmaculada Concepción rodeada de ángeles.

Capilla de la Inmaculada. En ella se expone la imagen de la Purísima Inmaculada. La talla es obra del escultor valenciano Pío Mollar siendo realizada en 1942. En 1948 se colocó el nuevo retablo obra del murciano Luis Vidal Nicolás.
Altar del Sagrado Corazón de Jesús. En él se da culto a la imagen realizada por el taller de Peris de Valencia en 1940.
Altar de la Virgen de los Desamparados. En él recibe culto una imagen realizada en 1951 por el escultor murciano José Noguera Valverde, autor también del retablo.
Altar de la Virgen del Carmen. Recoge una imagen realizada en Murcia en 1940 de autor desconocido y recogida en un bello tabernáculo realizado por el orfebre valenciano José Bonacho en 1953.
Altar de la Virgen del Perpetuo Socorro. Sufragados por devotos de la advocación, el icono de la Virgen fue realizado por Encarnación González de Granada y el altar y retablo por el retablista murciano D. Luis Vidal Nicolás en 1947.
Altar de la Virgen del Pilar. Recoge la advocación nacional con una imagen realizada en talleres de Olot. El retablo es obra del valenciano José Rabasa Pérez de 1958.
Altar de San Francisco de Paula. Advocación que desde 1761 tuvo altar y capilla en este templo situado hasta 1915 en lo que hoy es altar de San José. La actual imagen no posee retablo ni exorno alguno.
Altar de San Juan o Baptisterio. Data de los primeros tiempos en que se construyó el templo. El lienzo es obra del pintor D. Pedro Pérez Doló, que lo realizó en 1940. La pila bautismal es de mármol rojo de Novelda.
Altar del Cristo del Silencio. Recoge la imagen del Cristo Crucificado de talleres de Olot que sufragó Dña. Rosario Poveda Murcia en el año 1940 y realiza su desfile el jueves Santo con el trayecto completamente a oscuras.

Santuario de San Roque

Elemento imprescindible en la identidad de este pueblo es el perfil que representa el santuario erigido en honor a su patrón San Roque.

La razón de ser de este santuario fue la aparición de San Roque, acaecida el 16 de noviembre de 1409, según cuenta la leyenda, ante la presencia atónita de cuatro pastores que se encontraban descansando en un corral de ganado. La figura de éste quedó impresa en la puerta del corral, manifestando el deseo de que en dicho lugar se levantara una ermita.

La ermita actual es la tercera; la primera debe datarse en la segunda mitad del siglo XV, conservándose hasta el año 1600, año en el que comenzó a levantarse la segunda.

Este santuario data de los años 1761 a 1798, tardando en su construcción 37 años, y siendo sufragado con la organización de comedias, corridas de toros y limosnas que recibía el Santo San Roque, tanto de los callosinos como de los devotos de los pueblos limítrofes.

A este Santo se le atribuyen numerosos milagros, sobre todo, como benefactor de terribles epidemias y pestes que azotaron nuestra comarca de la Vega Baja.

Es un lugar de continua veneración a donde se acerca el callosino creyente solicitando favores a San Roque y cuya máxima expresión es la celebración de sus brillantes fiestas patronales del 12 al 16 de agosto.

Aunque en la actualidad la figura de los ermitaños no son nada habituales, en Callosa todavía contamos con una persona que conserva este antiguo “oficio”, el “San Roquero”, responsable de guardar y cuidar el santuario.

Centrándonos en la descripción del monumento, podemos decir que se trata de un santuario de elegantes proporciones con fachada de estilo colonial; está situada en una explanada a 50 metros de altura, desde donde se divisa una bella panorámica conocida como “Balcón de la Vega Baja”.

En su interior, tenía un retablo magnífico, desde cuyo centro, de unos 6 palmos de altura a partir de la mesa del altar, se veneraba la Puerta (hoy reproducción de la ya desaparecida).

Tiene un suntuoso crucero con cúpula de media naranja sobre tambor circular, con dos pequeñas capillas al entrar, una a cada lado. Alberga cornisas y capiteles de las pilastras en estuco.

La sacristía es espaciosa y, desde allí, se accede al Camarín que tiene otra salida que da a la nave.

Tiene una magnífica portada, adintelada con motivos lineales y geométricos con un camarín para la imagen del Santo. En lo alto de la fachada hay una espadaña con la campana. La fachada tiene un precioso zócalo y bordes de piedra blanca berroqueña como la de la barandilla que circunda la plaza y la subida.

Puente de San Roque

Los prolegómenos de la construcción de la actual ermita comenzaron en el año 1759, con la realización del puente sobre barranco del castillo, conocido popularmente como “Puente de San Roque”.

Ermita de los Dolores

Fue fundada a principios del siglo XVII como Capilla o Ermita del Hospital Municipal anexo a ella y, hoy día, desaparecido.

Como casi todas las construcciones barrocas de principios del siglo XVII, es sencilla de líneas y de materiales.

Exteriormente se accede a ella por una gran escalinata en su austera fachada principal rematada por una espadaña con campana. Desde su fachada lateral exenta, se aprecian los detalles constructivos del edificio como los sillares en las esquinas y muros de mampostería. Las cubiertas son de teja árabe sobre las que se eleva una cúpula de media naranja con linterna y un pequeño cupulín sobre el Camarín de la titular.

En el interior descubrimos una arquitectura barroca de planta jesuítica o rectangular con dos capillas a cada lado de la nave. El crucero está coronado por la cúpula central, encontrándonos, a la derecha, el altar de S. Juan Evangelista, al frente el Altar Mayor, presidido por la imagen de la titular, Ntra. Sra. de los Dolores en su Camarín.

El Camarín es uno de los espacios que ha conservado distintos elementos singulares como son la azulejería valenciana del pavimento del siglo XVIII, con la representación de la alegoría de la Fuente de la Sabiduría, o bien las magníficas decoraciones en relieve en los ángulos del Camarín con simbología pasionaria y rematadas con cabezas de querubines.

A la izquierda del Altar Mayor encontramos la Sacristía y accesos al Camarín con puertas talladas de la época.

Ermita del Rosario

Tras la llegada de los dominicos a Orihuela el 7 de septiembre de 1510 donde establecieron convento, expandieron la devoción al rezo del Santo Rosario en esta ciudad y en toda la Comarca de la Vega Baja. Así pues conocemos de 1559 un listado de más de un centenar de cofrades callosinos que levantaron una ermita a instancias dominicas que aparece concluida hacia 1569.

Esta Ermita adquirió su aspecto actual barroco tras diversas obras emprendidas en 1695 y concluidas en 1740, en el Obispado de D. Juan Elías Gómez de Terán.

El esbelto edificio de la Ermita de Nuestra Señora del Rosario presenta tres de sus fachadas exentas y se halla unido a un edificio civil contemporáneo del S.XVIII con excelente balconada de forja y sillares en sus esquinas, entre otras singularidades, que nos ofrece un conjunto concordante en el tiempo de arquitectura civil y religiosa.

Su airosa fachada principal, retranqueada con respecto a esta casa, genera una pequeña plaza que permite contemplar su perfil mixtilíneo propio del barroco del siglo XVII.

La fachada lateral presenta los contrafuertes entre capillas y nos permite apreciar los materiales constructivos en una pared de mampostería, sillares en la parte baja de las esquinas y bellos remates de ladrillos de barro cocido en las esquinas superiores y recercado de las ventanas.

La fachada trasera nos permite apreciar un magnífico juego de volúmenes arquitectónicos entre la cabecera del templo con una gran cúpula de teja redonda azul, al igual que la del cupulín sobre el camarín cilíndrico, así como las vertientes de los tejados a distintas alturas.

INTERIOR

Su arquitectura

La Ermita es un templo muy capaz que, más bien, corresponde al de una pequeña iglesia parroquial con unas dimensiones en planta de unos 350 m². Su disposición estructural es propia del siglo XVIII, es decir, planta barroca rectangular de cruz latina cubierta con bóveda de medio cañón recto, con lunetos entre los arcos fajones que le dan rigidez, cuatro capillas (dos a cada lado) entre los contrafuertes que verticalizan las cargas y una gran cúpula octogonal sobre tambor y pechinas sobre el crucero.

Su decoración mural pictórica

Las obras de restauración sacaron al descubierto, bajo capas de enlucido y pintura, un rico programa ornamental decorativo de gran calidad técnico-artística propio de la estética del barroco tardío del que se han rescatado diversas muestras decorativas de pintura azulada en el templo y en una capilla, así como otros restos de pintura de un retablo fingido y otro enmarcado en otras capillas, destacando con plata corlada la zona del altar mayor, así mismo el enmarcado pictórico verde oscuro de las capillas.

Las pinturas murales del Camarín

Dada su unidad e importancia dedicamos capítulo aparte a ellas. Su simbología representa un conjunto de alabanzas a la Virgen María, bajo la advocación del Rosario, cuyos textos e imágenes están entresacados de libros bíblicos tan conocidos como el Cantar de los Cantares, el Eclesiástico o los Proverbios.

El Camarín de la Virgen es una construcción cilíndrica con un hueco o acceso de entrada y otro de salida, hoy anulada, así como la gran bocana que da al templo. Las pinturas representan una arquitectura fingida que pretenden dar el aspecto de un habitáculo octogonal al recinto cilíndrico. En la parte alta del tambor hay cuatro ventanas, una de ellas fingida, entre las que hay blasones rococós con alegorías marianas (árboles, flores, anagrama, etc.). Por debajo de esto una cornisa fingida con dentículos y un friso con guirnaldas con hojas y flores con 15 anillas representando los Misterios del Rosario. El cuerpo inferior lleva una serie de pilastras con hojas de acanto que aparentan apoyar todo el cuerpo superior y que flanquean una especie de portadas sobre una ménsula que contienen temas simbólicos marianos (una nave, la torre, un jardín, un árbol…) y sobre ellos una cartela con un texto alusivo en latín. En el arco que da al templo hay una pictografía alusiva a la Virgen del Rosario como un anagrama con rosas, el sol y la luna, un rosal y una azucena.

Cripta y pasadizos

El templo presenta la particularidad de tener una cripta en el crucero con una lápida fechada en 1789 a la que se le ha dejado visto con un cristal la bajada y enterramientos. Asimismo, bajo el camarín hay un pasadizo que comunica, de lado a lado, con pequeños arcos y bóvedas curvas y, bajo éste, existe otro pasadizo que se ha dejado visto con cristal, que es el que comunicaba la desaparecida casita del ermitaño con el interior del templo.

OTROS LUGARES DE INTERES

La campana gótica

El edificio actual mantuvo siempre la campana de la primera ermita, de fundación dominica, a mitad del S. XVI. esta pieza, catalogada como Bien Cultural por la Generalitat, nos ofrece, en una de sus caras, una cruz de puntas de diamante y, en la posterior, un interesante sello en relieve, muy desgastado, prueba de su origen dominico, en el que se ven imágenes de una Virgen, con un niño tomado, entregando el Rosario a Santo Domingo. Rodeando todo ello, un texto con bellas letras góticas.

Pinturas o medallones pictóricos del siglo XVIII sobre tabla

El tempo exhibe, bajo sus cornisas, una excelente colección de medallones circulares, fechados en 1750, procedentes de la Iglesia del desaparecido Convento de Frailes Alcantarinos de nuestra ciudad (1978), también restaurados por la Generalitat. En ellos se representan a Cristo Rey, Virgen con Niño, los cuatro evangelistas, los cuatro padres de la Iglesia; San Roque, una serie de Santos próximos a la Orden Franciscana, complementados con una gran cartela de las pinturas, fechada en 1750.

Otros elementos artísticos

El templo desarrollará un plan iconográfico previsto en torno a los Misterios del Rosario, por lo cual este templo enriquecerá, sucesivamente, su patrimonio con imágenes, pinturas, etc., de distinta época.

Centro Documental Comarcal Auroro

El edificio es la Sede Canónica de la Archicofradía del Santo Rosario de la Aurora, aunque fundada en 1689, ya los albergaba desde el siglo XVI. Desde aquí sale, cada primer domingo de mes, siglo tras siglo, el grupo de auroros que lo hacen de madrugada y va por la calle rezando el Rosario y cantando las antiguas coplas de auroros del siglo XVIII, hasta la llegada de la aurora o amanecer en que se celebra la Santa Misa de la Aurora cantada por ellos. Es el único grupo de la vega que sale todos los meses; el resto sólo lo hace en torno al mes de octubre.

En el templo, cuna de los encuentros comarcales de grupos de auroros, se ofrecerá una visión museográfica, breve, del movimiento auroro, tanto en su dimensión local como comarcal, así como la muestra de sus elementos más significativos: farol, campana, estandarte, instrumentos, etc.

Capilla de la Orden Franciscana

Único vestigio existente de lo que fue el Convento de Padres Franciscanos Alcantarinos Descalzos fundado en 1585 y en el que habitaron hasta 1835. Desde él se difundieron muchas de las piadosas costumbres franciscanas dando origen a las celebraciones pasionales, y cofradías de Semana Santa y a la veneración de la actual patrona de la ciudad, la Inmaculada Concepción de María.

La antigua Venerable Orden Tercera, hoy Orden Franciscana Seglar, edificó esta capilla que se adosaba por su lado de la epístola a la antigua iglesia, siendo con ello testimonio de la presencia franciscana desde hace más de cuatrocientos años.

El edificio consta de un sólo cuerpo en forma de cruz latina y sacristía, con ausencia de cúpula sobre crucero, como era habitual en las iglesias franciscanas. En su interior el altar mayor recogía, hasta antes de la guerra, la imagen del Cristo de la Columna o de “la Cañica”, remarcado por un retablo pictórico con arquitectura fingida que cerraba el presbiterio de creación barroca del siglo XVIII, y en sus paredes colgaba la cruz que portaba una de sus más sobresalientes devotas, Juana Ángela Godoy García, conocida popularmente como “Beata Godoya” y difusora de la costumbre, desde entonces mantenida del rezo del Vía Crucis todos los días de Cuaresma. Además, en la Sacristía todavía se conservan, en un arcón, los utensilios de cuerda, corona y columna necesarios para la representación de “la Corona Mortificada”, antigua representación religiosa – popular, origen también de las representaciones de La Pasión, declaradas de Interés Turístico.

A sus lados, dos altares recogen a San Luis, Rey de Francia, y Santa Elena de Hungría, santos franciscanos. Tras la demolición de la Iglesia, en el muro que lo comunicaba, se colocó el altar del Cristo de las Siete Palabras, obra que ocupaba un altar en la anterior iglesia.

En el año 1993 se abre una capilla nueva en el muro lateral, frente a la puerta de entrada, que alberga la imagen de Jesús Triunfante. En su fachada se muestra el símbolo franciscano de la nube de donde surgen los brazos y la cruz de Cristo.

La orden continúa con sus cultos periódicos, festejando solemnemente a su titular cada cuatro de octubre y acogiendo las imágenes pasionales que participan en Semana Santa.

Ermita del Pilar

Es la más pequeña y más reciente de las ermitas existentes en nuestra localidad.

Fue fundada en 1947 en lo alto de la ladera de la sierra, entre dos barrancos. Su construcción supuso un revulsivo para la transformación de un paraje agreste y despoblado en lo que hoy es un pulmón verde y paraje natural y lugar de esparcimiento de la población.

No tiene ningún estilo concreto. Destacan sus blancas paredes rematadas por una espadaña con campana entre el verde intenso de los pinos. Alberga una imagen de la Virgen del Pilar que preside la pequeña ermita y todo el barrio que crece a sus pies y que lleva su nombre.

Dispone de varios miradores desde los que se ve una hermosa panorámica, no sólo de la población si no también de la Vega Baja y de poblaciones de la costa como Santa Pola. Esta Ermita es un punto de confluencia de diversas rutas naturales que transcurren por las laderas de la Sierra de Callosa de Segura.

La romería del 12 de octubre es multitudinaria y colorista con abundancia de trajes maños y puestos de feria ambulantes. Destacan los bailes joteros de la gente durante la subida por la mañana y durante la bajada por la tarde con gran profusión de pólvora.

Real Pósito

Construido en el año 1790, se trata de un edificio civil, situado en la entrada a la localidad, junto a la carretera que conduce hacia la vecina ciudad de Orihuela.

El Pósito, en su genuino carácter, fue una institución cuyo objeto era el almacenamiento de herramientas de labranza así como granos para abastecer a los vecinos, especialmente en épocas de escasez, tanto para la siembra como para el consumo propio, librándolos así de caer en las manos de la usura. De esta forma se podían paliar las malas cosechas y las crisis de subsistencia.

Pese a su funcionalidad como almacén de grano, presenta notables valores arquitectónicos y artísticos. Mantiene su estructura exterior, presentando una portada adintelada sobre la cuál encontramos la lápida fundacional.

Aunque el origen de estos edificios es romano, también se construyeron durante época musulmana y, durante el reinado de los Reyes Católicos, el número de pósitos en España se incrementó considerablemente.

En nuestra ciudad, como en otras de especial significado, existía lo que se conocía como Camino Real, vía de comunicación que poseían las poblaciones de importancia, conectándolas entre sí. Alrededor de este camino se concentraba la actividad comercial y los edificios principales, tanto religiosos como civiles, como es el caso de este Real Pósito.

En la historia de nuestro país, pocas instituciones han conseguido sobrevivir a los cambios políticos, sociales y económicos con tanto acierto como los Pósitos.

Castillo de Callosa

Emplazado en lo alto de la Sierra de Callosa, en una cumbre rocosa de unos doscientos metros de altitud, justo por la parte posterior del actual santuario de San Roque, encontramos las ruinas del castillo de época Califal, del año 961.

Era un tipo de castillo de forma alargada, cuya cara sur oeste era recta de 30 metros y sin salientes, y la fachada noroeste poseía forma escalonada. En su interior existía un aljibe que conserva el enlucido y el arranque de la bóveda de medio cañón que cubría.

Conviene aportar unas pinceladas sobre su historia, destacando unos hechos de trascendencia fundamental en el devenir del Castillo que tuvieron lugar a principios del S.VIII, cuando se produce la penetración islámica en la provincia y, al igual que ha ocurrido con anteriores penetraciones, se va pasando progresivamente a asimilar estas nuevas influencias, surgiendo la denominada Cultura HISPANO – MUSULMANA (Siglos VIII-XIII). En esta etapa, nuestra ciudad va a jugar un papel singular, ya que Al-Aslami, señor de Qalyusa, va a protagonizar una sublevación contra el Califa de Córdoba, Abd-Al-Rahmán III, al negarse a reconocer la autoridad del Califa, por lo que fue sitiado varias veces hasta que consiguieron reducirle.

A través de estos relatos de Al-Udri, cronista árabe del S.XI, nos encontramos con que a principios del S. X podemos constatar ya la existencia de nuestro Castillo durante la contienda mantenida entre el Califa de Córdoba y el Señor de Qalyusa; fecha que otorga al Castillo de Callosa la mayor antigüedad dentro de los de la provincia de Alicante.

Callosa, célebre en los fastos de la historia por el formidable castillo que corona la sierra de su nombre, fue creciendo desde la época arábiga, al pie de la temible fortaleza. La elección de aquél emplazamiento tan elevado, agreste y de difícil acceso, debió tener como principal motivo la defensa. De esta forma, es fácil pensar en alguna estructura militar y defensiva en Callosa algo mayor que el exiguo castillo que hoy conocemos. Atendiendo al carácter defensivo del castillo, podíamos llegar a imaginar, sin apenas riesgo a equivocarnos, cual sería la distribución del mismo.

La muralla, recinto amurallado o camino amurallado, envolvería la población de la Medina Qalyusa, aunque fuera de él, en otras zonas y otras laderas, se han detectado restos musulmanes, que podrían tratarse de restos de arrabales o pequeños barrios próximos.

También hay que destacar que el fin de estas murallas era el de acoger a la población en caso de peligro.

Además del castillo, existen otros restos arqueológicos medievales de cierta entidad. A los pies de la fortaleza se desarrollaba un núcleo poblacional. Nos encontramos posiblemente ante la asociación de un castillo y de una alquería, que se asentó en sus proximidades. Al parecer, la alquería creció, hasta el punto de alcanzar en época almohade la categoría de amal (ciudad con capital jurisdiccional sobre el territorio circundante), hecho que puede deducirse por la rapidez con que adquiere la categoría de villa, tras la conquista cristiana.

Por todo ello, es posible decir que existen huellas de múltiples culturas, como la musulmana y la cristiana, que han ido marcando el exquisito estilo de un marco incomparable donde lo único que permanece visible son las paredes de la Torre del Homenaje, así como parte de su cimentación.

Casa del Belenista

Callosa de Segura, cuenta con una sólida tradición belenista que se ha mantenido viva hasta nuestros días, gracias a los artesanos locales que han contribuido con su trabajo y especial cuidado en perpetuarla, utilizando técnicas ancestrales que todavía perduran.

Resulta de interés destacar que, en la Navidad de 1981 y, ante la triste realidad que unas formas importadas habían dejado en un segundo plano la tradicional forma de conmemorar el Nacimiento de Cristo en nuestra ciudad, un grupo de callosinos, amantes de nuestras tradiciones, se agruparon para colocar un belén en la Iglesia de San Martín.

Un año más tarde, en enero de 1982, inicia su andadura la Asociación de Belenistas de Callosa de Segura a partir de un pequeño grupo de amigos, todos ellos entusiastas del Belén y todo cuanto rodea a esta actividad artística, dando lugar a un nuevo despertar de esta gran tradición.

La Asociación desde el comienzo se dedicó a fomentar y divulgar cuantas actividades tenían relación con la Navidad: poesías, artículos, cuentos, concursos de nacimientos y concursos de villancicos, incluso participación en la tradicional cabalgata de reyes.

Un acontecimiento de gran trascendencia tuvo lugar en 1986, ya que, tras comprobar la falta de alguna publicación con temática navideña, se plantea la posibilidad de realizar una revista, “La Pastorela”, cuyo nombre evoca nuestras misas navideñas. El tema de esta publicación está centrado en todas las facetas de la Navidad, gozando de reconocido prestigio, pues es la más antigua que se edita en todo el país.

En 1987, un hecho histórico engrandeció más si cabe el patrimonio belenista de la localidad con la adquisición de un inmueble del S. XVIII, ubicado en pleno casco antiguo y que fue restaurado por la propia asociación, siendo inaugurado en el año 1999 con motivo de la organización del 37 Congreso Nacional de Belenistas. La Casa del Belenista nos da una idea global de lo que representa el quehacer belenista en España y en el mundo de la mano de artistas de primer orden y anónimos artesanos.

Dispone de un museo belén, donde es posible disfrutar de dos plantas con escenas bíblicas, así como diversos rincones religiosos con escenas populares callosinas recreadas en los años 40. Posee una importante y rica colección de nacimientos y figuras de todos los lugares del mundo y de los más conocidos artesanos belenistas. Decorando algunas de las paredes se pueden contemplar originales cuadros en relieve. También cuenta con talleres donde se llevan a cabo nuevas construcciones y se imparten cursillos de belenismo.
Los belenes recogidos en la Casa del Belenista han adquirido, con el paso de los años, una fama merecida por su calidad artística y su amplia variedad, convirtiéndose por méritos propios en objeto de atracción turística.

Con carácter anual, la Asociación de Belenistas de Callosa de Segura convoca un Concurso de Belenes de reconocido prestigio en todas las categorías existentes, que reúne a los más afamados artesanos del gremio.

El citado concurso es una de las tradiciones navideñas arraigadas en Callosa de Segura, contando cada año con más adeptos, lo que demuestra que la tradición belenista sigue en auge en nuestra ciudad y que esta pasión de representar a través de la artesanía el momento de la Navidad, lejos de desaparecer, va adquiriendo un mayor valor emocional generación tras generación.

Asimismo, cada año, se organiza el Certamen de Villancicos, en el que toman parte grupos de la localidad y de buena parte de los municipios de la provincia de Alicante, en una cita de gran tradición y donde se interpretan algunas composiciones inéditas.

MUSEOS

Nuestra ciudad cuenta, en la actualidad, con tres museos – Arqueológico, Etnológico y de Semana Santa – algo de lo que muy pocas poblaciones de la provincia de Alicante se pueden enorgullecer.

El Museo Arqueológico “Antonio Ballester Ruiz” y el Museo Etnológico del Cáñamo y Huerta, se encuentran localizados en las dependencias del “Antiguo Matadero Municipal”, inmueble que, tras una completa rehabilitación y adaptación para su nuevo uso, conforma lo que se conoce como Museo Municipal.

El edificio es una construcción de bella traza realizado en 1929 por el arquitecto provincial Juan Vidal Ramos en el que se ha querido conservar su aspecto original. Creamos de esta manera una oferta museística única, de la que, seguro, el visitante quedará gratamente sorprendido.

RUTAS NATURALES

Callosa de Segura cuenta con un amplio abanico de parques y jardines para todos los gustos, en los cuales es posible descansar, pasear y respirar aire fresco. Estas extensas zonas verdes, además de embellecer el paisaje urbano, se convierten en punto de encuentro y lugares de esparcimiento para todos los públicos. Aunque con trazados muy diversos, los parques y jardines de la localidad disponen, en su mayoría, de equipamientos y servicios tales como parques infantiles, zonas de paseo y deporte, auditorio al aire libre, etc.

En los últimos años, se han desarrollado múltiples actuaciones encaminadas a alcanzar un mayor equilibrio del ecosistema, con un medio ambiente urbano cuidado que permita mayores cotas de calidad de vida en los callosinos y los visitantes que acuden a nuestra localidad.

Pero si por algo destacan los parques de la localidad es por erigirse en modelo de sostenibilidad y respeto al entorno natural.

Tal y como se ha mencionado anteriormente, Callosa de Segura se caracteriza por tener muchas zonas ajardinadas y varios parques y jardines, entre los que destacan, por ser los de mayor extensión o por su ubicación, los siguientes:

Jardín Glorieta
Parque Cooperativa Eléctrica
Parque José Gilabert Roselló
Parque Almajal
Parque San Roque

Paraje Natural de la Sierra de Callosa

“La Pilarica – Sierra de Callosa” es un espacio natural de alrededor de 150 Hectáreas de monte protegido bajo la figura de Paraje Natural Municipal. La Sierra de Callosa es una escarpada mole caliza que se eleva en el seno de un llano aluvial convirtiéndose así en un hito paisajístico para la comarca del Bajo Segura.

Su abrupta orografía, la naturaleza de sus materiales rocosos, la aridez del clima y una situación geográfica muy cercana al mar, hacen de ella un espacio natural capaz de albergar valores ambientales de gran singularidad.

En el ámbito del paraje también se incluyen elementos patrimoniales de alto valor arqueológico como el castillo islámico del siglo X, declarado Bien de Interés Cultural; el yacimiento del Barranco del Diablo, de época tardorromana, el aljibe islámico de la Casica de la Tía Ana, el yacimiento de Laderas del Castillo, poblado-necrópolis se inscribe en el periodo Argárico ó el de el Ojo de San Bruno, utilizada como lugar de enterramiento en la época del Calcolítico, lo que demuestra que desde hace más de 3.000 años la sierra ha sido un privilegiado lugar donde instalarse, según constatan los restos arqueológicos encontrados.

Por todo ello, y a iniciativa del Ayuntamiento de Callosa de Segura, la Generalitat, en el ejercicio de sus competencias autonómicas en la materia, consideró necesaria la declaración de un régimen especial de protección y conservación de los valores naturales del espacio, así , de acuerdo a la Ley 11/1994, de 27 de diciembre, de la Generalitat, de Espacios Naturales Protegidos de la Comunidad Valenciana, el Consell de la Generalitat acordó el 30 de septiembre de 2005 la declaración de este enclave como Paraje Natural Municipal.

Actividades a realizar en el paraje:

Ocio recreativo
Senderismo y escalada
Educación ambiental

La Huerta de Callosa de Segura

Para conocer Callosa de Segura es necesario conocer su huerta, ya que es difícil entender una sin la otra. Sin huerta tradicional, la comarca de la Vega Baja perdería uno de sus más importantes atractivos. Además de representar un elevado valor natural, es también folklore, fiestas, gastronomía y muchas otras cosas que justifican sobradamente la visita a nuestra localidad.

Los árabes jugaron un papel fundamental en el devenir de la huerta callosina, concibiendo un sistema de riegos completo y transformando en regadío nuestras fértiles tierras. La huerta de Callosa representa todo un ejemplo de sabio aprovechamiento de las aguas que hace que éstas se introduzcan en los bancales para que, mediante multitud de acequias que se ramifican, puedan llegar hasta puntos muy distantes, propiciando el cultivo de frutales, cítricos y hortalizas.

La huerta ha sido, durante siglos, un ecosistema de enorme importancia cultural y económica en nuestra localidad, permitiendo en muchos casos la evolución de la ciudad, por el trabajo de sus habitantes dedicados principalmente a la agricultura, a las labores de la tierra y de la huerta, motor de su economía durante muchos años, hasta el desarrollo de nuestra potente industria.

Durante buena parte del siglo XX, la principal producción agrícola fue el cáñamo. La tierra era preparada para la siembra de un producto que enriqueció a la población de Callosa y a su huerta, llegando a ser el centro productor más importante de la Vega Baja, y lo que es más interesante, el posible centro transformador más importante del mundo, de cuyos obradores y fábricas salían hilos, redes y cuerdas que aparejaban las flotas pesqueras de todos los rincones, así como las zapatillas que calzaron buena parte de la población de la provincia.

Actualmente, se trata de un paisaje heterogéneo formado por pequeñas parcelas, minifundios que se han fraccionado por la herencia de padres a hijos y de distinto color según el cultivo. Por lo demás, decir que nuestra huerta está atravesada por multitud de acequias, cauces para el riego, caminos, veredas y sendas.

La fauna y flora huertana

La huerta callosina cumple una función ecológica esencial como área de producción vegetal y “pulmón verde” del municipio. La gran variedad, tanto de cultivos como de jardines, ofrece un bonito colorido sobre verdes y resplandecientes paisajes, en los que se refugia una amplia fauna.

En la huerta predominan las especies cultivadas, plantándose especies como hortalizas y legumbres. Son frecuentes en la huerta los cultivos de patatas, judías, habas, rábanos, lechugas, coliflores, alcachofas, etc., destinadas al consumo familiar o a la venta en los mercados de la zona.

Pero si hay unos cultivos que determinan la imagen cuidada de nuestra huerta, esos son los cítricos, principalmente limoneros y naranjos.

Junto a las especies cultivadas en la huerta encontramos otras plantas que crecen de manera espontánea. Algunas aparecen en los bancales, como la malva o el vinagrillo, y otras en los bordes de los caminos y acequias, como ocurre con la lavanda. En las proximidades a determinadas casas típicas de huerta, es habitual ver la higuera, la morera o la palmera.

En cuanto a la fauna, el colectivo más variado en la huerta es el de las aves. Es frecuente observar especies como el verderón, el jilguero o la merla. Resulta un verdadero espectáculo escuchar el sonido que producen mientras permanecen alojadas en los árboles que componen el paisaje típicamente huertano.

Entre los mamíferos presentes, podemos ver, principalmente, la musaraña, el murciélago o el erizo común. También es posible encontrar reptiles como la salamanquesa común y anfibios como la rana verde común y el sapo común.

FIESTAS: información

Los Pastores
Cabalgata de Reyes
Pastorela
Partir la Vieja
Artesanía de la Palma
Cantos de Pasión
La Pasión
Semana Santa
Cruces de Mayo
Fiestas patronales en honor a San Roque
Farolico de Venancio
Gigantes y Cabezudos
Farolata
Moros y Cristianos
Demostraciones de los trabajos artesanales del Cáñamo
Fiestas de la Huerta
Romería del Pilar
Cantos de la Aurora
Mercado Medieval
Hermanamientos

Contacto

Estos son los datos de contacto de Callosa de Segura Municipio Vega Baja / Ciudad cercana Orihuela para que puedas hacer tu reserva o consultar lo que necesites.

Dirección: Ayuntamiento de Callosa de Segura, Plaza de España nº 1, 03360 Callosa de Segura, España

Teléfono/Fax: 96 531 05 50

Url:

733Visitas

¡Contáctanos!

Mapa

Características

  • Ciudad

Otras ofertas

Otros sitios y alternativas Costasur

Otras páginas en este destino
Servicios disponibles en este destino